La mano visible

por Javier Ávila

Aquella mano invisible que nos proponían los economistas clásicos (Adam Smith, llamados después neoclásicos y ahora neoliberales) como escenificación de la capacidad de los mercados de llegar al equilibrio constantemente sin la intervención de un ente regulador (Estado) lleva 30 años campando a sus anchas por casi todo el mundo.

Por fin ha decidido hacerse visible, salir del armario. La sorpresa es que su trabajo, que creíamos altruista no lo ha sido tanto. Como ocurre con aquellos que tienen mucho tiempo la mano cerca del dinero, se ha ido quedando con un pico aquí y otro allí, hasta que ha cerrado el puño y ya no quiere compartir lo que ha acumulado; deteniendo el engranaje de una economía que se creía robusta.

Ante esta traición egoísta, otras teorías socio-económicas emergen como solución:

-La keynesiana propone la intervención necesaria del Estado para reactivar la economía por medio del aumento de ingresos fiscales.

-La ultraderechista propone lo mismo pero con la intervención militar (con lo cual la mano no se mueve pero tampoco se abre).

-La ultraconservadora propone poner más dinero en esa mano cerrada a ver si la abre (al modo de las cosquillas de una pluma en la planta del pie)

-La revolucionaria propone impedir que esa mano se encuentre siempre cerca del dinero.

Aunque la ultraderechista y, sobre todo, la ultraconservadora corren ya con clara ventaja, el comportamiento de la mano visible puede hacer que se agoten y dejen el paso expedito a la keynesiana o, incluso, la revolucionaria. En su mano estamos.

Pero ¿esa mano quién es? Pues es la jerarquía especulativa mundial: la jerarquía militar y eclesiástica, la jerarquía empresarial y, sobre todo, las jerarquías financiera y  política (estas dos últimas actualmente indistinguibles). Aunque digamos jerarquía mundial y disfrute de vecindad internacional en los diversos paraísos fiscales repartidos estratégicamente por el mundo a modo de mansiones privadas, su origen es “occidental” y su bohemia ha quedado acreditada.