Petróleo, fracking y demás mentiras

Por Javier Ávila

 

Que el petróleo es un recurso finito es incuestionable, aunque se descubran nuevos yacimientos. Que el fracking o procedimiento de obtención de petróleo de pequeños yacimientos vía fractura hidráulica es un procedimiento tan caro, peligroso y contaminante que es inviable para el planeta está en la lógica de todas aquellas personas que no piensan con los dolares.

 

En todas las crisis (1975, 1979, 1992 y 2007) se ha producido un incremento previo de precios del petróleo. Parece evidente que el petróleo ha sido, al menos, uno de los elementos que ha desencadenado las crisis de los últimos 50 años. La diferencia de la crisis actual es que la fluctuación de precios posterior al inicio de la crisis ha sido a un precio muy alto, superior a los 100 dolares por barril. Los analistas lo justifican por el incremento de demanda mundial (principalmente China) y por la inestabilidad en los países productores (principalmente aquellos en los que Estados Unidos ha introducido guerras como Libia, Irak o Siria). Por este mismo motivo, estos analistas no preveían una bajada de precios durante este año por debajo de los 100 dólares.

 

Sin embargo, en éstos últimos días su precio ha caido hasta casi los 80 dólares. Los analistas lo explican argumentanto el parón económico mundial (incluido Estados Unidos y China) y la estabilidad en territorios de guerra (?). ¿Será ésto cierto?

 

Cuando nos explican todos los efectos, positivos y negativos, debido a las mismas causas, como paradigmas irrefutables, ya debemos pensar en un tipo de secta que nos quiere engañar.

 

¿Estamos en fase de recuperación como dicen cuando nos quieren dar ánimos para votar o para creer en esta economía o estamos en fase de recesión como marca la bajada de precios del petróleo por la disminución de demanda? Las dos al mismo tiempo no pueden ocurrir.

 

Algún analista se atreve a justificar la disminución del precio del crudo por el interés de algunos países en evitar la explotación vía fracking de Estados Unidos, mucho más caro. Difícil de creer, estando el control del crudo mundial en manos de Estados Unidos. Otros hablan de la invasión del petróleo norteamericano proveniente del fracking, algo bastante improbable teniento en cuenta la diferencia de potencia extractiva, muy inferior en el fracking, como para poder incomodar el mercado internacional.

 

Ningún analista habla de que el petróleo del mundo está dominado por unas pocas multinacionales que marcan los precios del mercado. Pero, ¿si ganaban tanto con los precios altos, por qué deciden bajarlos? Pues, por un tema que los analistas no quieren tocar. Porque también se han beneficiado tres países, Venezuela, Irán y Rusia, contra los que la OTAN (Bloque occidental u otros calificativos) está inmersa en una guerra de nueva generación.

 

Las derrotas tácticas occidentales contra estos tres países han empujado al gobierno norteamericano a iniciar una política de endurecimiento de la guerra que conduce, en esta fase, a luchar contra los ingresos de estos países e intentar derrotarlos por la vía económica, algo muy de difícil si no se mantiene en el tiempo varios años. Los países que han abanderado la bajada del precio del crudo son Arabia Saudí e Irak, dos aliados norteamericanos.

 

¿Quiere esto decir que tendremos precios bajos de los combustibles durante los próximos años? No, por dos motivos. El comportamiento usurero de las grandes empresas impediran un mantenimiento a largo plazo de esta medida. Y segundo y no menos importante, estas empresas también controlan el precio de los combustibles en las gasolineras e, historicamente, han tenido poco interés en bajarlos. Así, de paso, compensan las ganancias cesantes por la bajada del precio del crudo.

 

Esto viene a demostrar, una vez más, que las materias primas son de toda la humanidad y deben usarse en pro de su beneficio global y no para la guerra. Por este motivo no pueden estar bajo la explotación privada, por usurera y belicista. Las empresas energéticas deben estar dirigidas por el sector público con control popular directo.